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Ambientación y arquitectura de locales gastronómicos: A primera vista

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La imagen es lo que cuenta, muchas veces escuchamos esa frase, pero es muy cierto que es tenida en cuenta en cada momento. En el caso de los restaurantes estos no están exentos. Su primera impresión invita al cliente a elegir o no ese espacio gastronómico.

Tanto externa como internamente, el restaurante debe ofrecer una buena imagen, además de garantizar la comodidad del comensal. La elección de cada objeto de decoración del lugar habla por si sólo y por eso no podemos dejar librada al azar esa tarea.

En esta ocasión, expertos en el tema brindan herramientas para tener en cuenta al momento de pensar desde el punto de vista arquitectónico un restaurante. El juego lo abre el arquitecto Roberto Buffadossi, a cargo del Estudio Roberto Buffadossi & Asoc. especializado en reformas de locales gastronómicos.

“El rol que juega la decoración y la ambientación de un restaurante es en principio lo más importante porque es lo primero, dicho de otro modo ‘a primera vista’ ya que nos va a incentivar o no a entrar a un determinado local, así que miren que importante que es”, aseguró Buffadossi a Mesa Uno.

En esta misma línea coincidió el arquitecto Claudio Klamfer, socio integrante de Kirchuk- Klamfer Arquitectos. “Es fundamental la imagen del local. El ser humano incorpora sus sentidos en forma integral. Dos de ellos el visual y el auditivo se presentan primariamente para percibir belleza o rechazo. Y hace que podamos desarrollar luego el resto de los sentidos”, especificó.

Pensar en la decoración y ambientación del local se convierte en un factor clave al momento de pensar el negocio y es algo que no debe dejarse de lado.

Todo suma

Así como un excelente plato y un buen servicio de mesa marcan la diferencia en un restaurante, su ambientación cumple la misma función. Forma parte clave para alcanzar el éxito del negocio.

Según explicó Buffadossi, “la decoración-ambientación no sólo suma a la propuesta del local gastronómico, sino que se hace imprescindible en esta época de tanta competencia, diferenciarse desde la originalidad y el buen gusto, para entrar y permanecer en un local como parte de la propuesta es clave”.

Marcar la diferencia respecto de otros locales gastronómicos parece ser uno de los argumentos recurrentes para apostar a la mejora de la imagen de nuestro local y así contribuir a ocupar un rol clave en el mercado. En este sentido Klamfer fue contundente y sostuvo que apostar a una buena ambientación es lograr “diferenciarse de otras propuestas del sector. Es parte inherente del proyecto. Y su coherencia con el tipo de propuesta gastronómica es ineludible”.

Tanto desde la fachada, como en su interior, el restaurante debe mostrar un ambiente cálido que invite a pasar un momento ameno dentro de ese espacio. De alguna manera, el tipo de decoración y arquitectura que seleccionemos para nuestro negocio funcionará como “la imagen” del local.

“Si hablamos desde afuera, el exterior, funciona como la imagen de lo que hay adentro, ya que tiene que representar y vender su producto. Es como el packaging de cualquier producto que compramos. Imaginemos ir a un supermercado y nos venden un producto cualquiera y tiene una bolsita, en vez de una caja armada con colores y fotos. La diferencia es abismal”, sostuvo Buffadossi.

En este eje Klamfer coincidió con su colega y afirmó que “la ambientación, más que sumar es una de las cuatro patas fundamentales de la mesa: Comida, Servicio, Relación precio calidad y Ambientación”.

Todos estos factores son fundamentales para tener en cuenta. Sin embargo hay muchos otros que también intervienen como ser el público al que apuntamos, los productos que vamos a ofrecer, la historia del local como así también los objetivos y metas que se persiguen con este negocio. Todo esto suma al momento de avanzar con un proyecto de decoración y así lo plasmó Buffadossi: “La decoración del local tiene que proyectarse de acuerdo al diseño del espacio y su arquitectura. En esta fase se diseña en conjunto la propuesta, las escalas, los colores, la textura, la cartelería, en síntesis un todo”.

Para esta fase, es vital poder contar con un buen asesor para garantizar resultados seguros, ése es el consejo que brinda Klamfer desde la experiencia: “Siempre hay que estar asesorados por un buen estudio profesional que contemple la coherencia de todos los factores que hacen a un buen proyecto gastronómico”.

Pensar en el cliente

Nuestro trabajo en todo momento debe ser pensado en relación con el cliente, con sus comodidades, sus expectativas y su gusto, más allá de lo que nosotros como local hayamos pensado en primera instancia.

Según explica Buffadossi, “la imagen y la decoración tiene que ver con el planteo buscado” y advirtió que “no necesariamente tiene que ser cómodo”.

“Si estamos es un restaurante de lujo o con cubiertos caros, tendremos comodidad, espacialidad y hasta quizás intimidad ya que la premisa es buscar que el cliente se quede y consuma. Si en cambio mi propuesta es de varias rotaciones, tendremos que darle cierta incomodidad como con luces más fuertes, asientos no tan cómodos, mesas mas chicas, espacios más chicos y más dinámico”, ejemplificó.

El cliente se posiciona entonces como un protagonista clave. “Es parte y acentúa la propuesta gastronómica. Por ejemplo: si estamos diseñando un restaurante de pastas tipo italiano, pensaremos en una especie de cantina, colores cálidos y alegres, entre otras cosas. Lo mismo si es para un restaurante vegetariano, colores claros, verdes quizás. Se diseña desde el conjunto y teniendo en cuenta también al cliente. Tiene que tener identidad”, sostuvo Buffadossi.

Para Klamfer en tanto, el “usuario/ cliente es el fin de toda propuesta. Un restaurante sin clientes no existe”. “Es el destinatario de todas las ideas y todos los esfuerzos para su total satisfacción, complacencia y goce”, sostuvo.

Poner en valor

Muchas veces se cree que para ambientar o decorar un lugar hay que empezar por una remodelación amplia que implique tirar paredes y realizar compras costosas. Esto no siempre es así. De hecho, se puede contar con cambios que tengan que ver con retocar sutilmente el escenario actual. De esta manera se podrán realizar cambios con más continuidad.

“En líneas generales siempre se recomienda un fresh cada cuatro años, la idea es siempre innovar”, explicó Buffadossi y en este punto reflexionó Klamfer: “No siempre hay que remodelar, a veces hay que poner en valor la preexistencia. Esto requiere de un trabajo aproximadamente cada tres y cinco años según los casos”.

Innovar, cambiar cada tanto la imagen del lugar tiene que ver también con amoldarse a las nuevas tendencias para estar a tono con la oferta de determinado momento.

“No hay una decoración que sea clave del éxito, son ciclos, hoy están de moda los ambientes zen, modernos, austeros pisos de cemento alisado, luces indirectas, leds. Igualmente es un conjunto de elementos para cada caso en particular. Lo que no tenemos que hacer es copiar del otro, cada propuesta tiene que tener personalidad”, sostuvo Buffadossi.

Klamfer en tanto, aseguró: “Si bien conviven numerosas tendencias, siempre estarán vigentes las propuestas con mayores referentes en la memoria colectiva del usuario/cliente”.

M.L.  Mesa Uno


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