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Marketing en Restaurantes: Cómo fidelizar a los clientes a través del target infantil

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¿Cuál es la motivación que prima en los restaurantes para diseñar un menú infantil, cuando el cliente perfilado y propio de la naturaleza de su negocio son los adultos? ¿Incide en las ventas el hecho de tratar a los niños visitantes de un restaurante como amos y señores del mismo? 

Para H & B Bakery & Café, la división casual food del restaurante H. Sasson, la respuesta fue muy clara. Para múltiples familias asiduas consumidoras de los productos del restaurante era un dolor de cabeza frecuentar el establecimiento los fines de semana. 
Quizás sus hijos, entre 6 y 10 años, no se sentían satisfechos al contemplar que el restaurante preferido por sus papás no los había tenido en cuenta como consumidores, ni había preparado un menú especial para sus gustos y apetitos.

Cuando llega el fin de semana, los padres de familia suelen compartir con sus hijos el convencional almuerzo familiar, un evento que implica la difícil tarea de conciliar preferencias y lograr que todos queden contentos, disfruten de un buen plato de comida y pasen un momento agradable. H &B no lo pensó demasiado, había que crear con los mismos insumos utilizados para los platos de adultos, una mini selección de productos que por su tamaño, composición y presentación fueran agradables a los niños y restaran a los padres la preocupación de desfilar por tres o cuatro restaurantes bogotanos para que sus hijos comieran. 

Hoy en día los niños son electores desde pequeños. Como grandes dictadores en sus casas deciden el destino final de sus padres y configuran las actividades de entretenimiento de los mismos. Son consumidores que no olvidan, y generan reclamos serios y rara vez pasajeros. Si su establecimiento se decide a implementar un programa de menú y mercadeo infantil, recuerde que las fallas tienen serias consecuencias.

¿Cómo lograr la favorable diferencia?

Muy simple. Gánese a los hijos de sus clientes. Observe su menú detenidamente, las preferencias de aquellas madres que frecuentan su establecimiento al momento de adaptar sus platos a las necesidades alimenticias de sus hijos y los caprichos de ellos al momento de consumir su producto. H & B lo hizo así: analizando el comportamiento de los niños al momento de visitar sus instalaciones, detectó que algunos de sus platos como el spaghetti boloñesa, los wraps (sanduches en pan servilleta), los mozzarella y chicken fingers, junto con las papas chips, hacían parte, entre otros, de las opciones predilectas por los pequeños. 

El problema consistía en que a veces sus porciones eran gigantes para el apetito de los chicos, y las preparaciones tenían sabores fuertes que podían no agradar a los jóvenes comensales. Cuidadosamente, empezó a entregar pequeños platos de cortesía a los niños, y piloteaba cuáles eran aquellas combinaciones que debían ofrecerse dentro del menú infantil, sin hacer inversiones adicionales en inventario, generar desperdicios entre semana, o modificar sustancialmente aquellas preparaciones clásicas de su negocio. 

Después de esta experiencia pudo ofrecer un menú infantil sano, fomentando el consumo de alimentos nutritivos y atractivos, acompañados de bebidas refrescantes y naturales. Este menú que no sólo es consumido por chicos, sino por aquellas personas que requieren de porciones pequeñas, le ha permitido aumentar sus ventas, atendiendo cerca de 60 niños mensuales, con sus respectivas familias. La clave: alimentos fáciles de consumir, diseñados como combos de tamaño mediano con bebida incluida, que además tengan salsas con sabores sencillos y agradables al paladar; acompañados de unos manteles coloreables y un juego de crayolas para entretener a los chicos.

Más allá de la concepción del menú

Sin embargo, José Humberto Barriga, director general de la franquicia de T.G.I. Friday’s para Colombia, considera quela estrategia de fidelizar clientes adultos a través de la satisfacción de sus hijos, va más allá del diseño de una nueva carta. Según él, es una decisión que puede o no tomar la gerencia de un restaurante, que debe aplicarse para establecimientos de casual food, donde impere la informalidad ante todo.

Para José Humberto Barriga, albergar niños sí implica costos y esfuerzos logísticos adicionales. Lo primero, un mobiliario básico para niños, que los tenga cómodos y preferiblemente quietos. Disminuir toda clase de riesgos, como un tropiezo con meseros al momento de hacer una entrega o la cercanía a cocinas y áreas de tránsito intenso.

Desde su perspectiva, la clave del buen servicio infantil está en la bienvenida, los anfitriones de los restaurantes deben dedicar mayor atención al recibimiento de familias con niños pequeños y a los chicos en sí. Esta es la garantía que tiene un restaurante de ubicarlos en las zonas más seguras, proporcionarles las piezas de merchandising diseñadas para su entretenimiento y decidir dónde pueden perjudicar en menor forma la normal operación del negocio (entiéndase desplazamientos de meseros para entregas de menús, toma de pedidos, entrega de facturas, etc).

"Para nadie es un secreto que los niños son inquietos, que prefieren jugar que comer, por lo cual hay que generar opciones de juego en la mesa, donde existan menos posibilidad es de accidentes", afirma Barriga, quien, además, recomienda incluir en el menú infantil platos bajos en grasa, poco condimentados y condecoraciones sencillas. “Los niños comen lo que les gusta, generalmente lo más sencillo; no salen a probar nuevos sabores, ni a aprender sobre comida; simplemente desean divertirse".

Barriga insiste en la necesidad de generar confianza en los clientes adultos. Una política que ha permitido a T.G.I. no ser simplemente una opción para las familias, sino una alternativa de entretenimiento para jóvenes adolescentes a quienes sus padres autorizan para frecuentar el restaurante. "Los padres saben que en T.G.I. a sus hijos no se les ofrecerá ni venderá licor, estarán en un lugar divertido, casual y seguro".

T.G.I. insiste en la premisa de respetar a todos los clientes; niños, jóvenes y adultos merecen el mismo nivel de atención, manifiesto en actitudes de servicio ajustadas a las expectativas de cada edad. "El respeto y el trato cordial con cada cliente excede los encantos seductores de los regalos infantiles o las piezas elaboradas de merchandising para niños y jóvenes".

Piezas como la carta, los manteles e individuales, e incluso la cubertería pueden jugar un rol fundamental en la diversión de los niños. La recomendación es analizar sus posibilidades de presupuesto y así decidirse por diversos perfiles de atención al niño. Usted puede desde implementar un menú infantil sencillo, hasta desarrollar un complejo programa de marketing infantil, contratar recreacionistas para niños, adquirir un mini parque, concebir un programa de cocina para niños (cero riesgos) o crear su propia línea de regalos. Pero, ante todo, sepa optimizar los recursos e insumos de los cuales su negocio ya dispone. 

Fuente: Revista La Barra …. http://www.revistalabarra.com.co

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