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Emprendedores gastronómicos: La estrategia detrás del éxito de Casimiro

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El empresario gastronómico Sergio Kloberdanz  cuenta cómo creó y desarrolló la cadena Casimiro. Un proyecto que nació a partir de tener en cuenta un tema difícil en la gastronomía: los chicos. Su expansión en el interior del país.

Salir a comer con chicos puede convertirse en un plan ameno y divertido en una verdadera odisea, sobre todo si los benjamines de la familia tienen entre 1 y 12 años. La mayoría de los padres sintió alguna vez sobre sus espaldas las punzantes miradas de los demás comensales, mozos y hasta el personal de la cocina, cuando decidió entrar a un restó con niños y el lugar no contaba con un mínimo espacio para los más pequeños.

"Cuando salía a comer con mi hermano y sus hijos siempre se daba la misma disyuntiva: terminar el paseo en un local de comidas rápidas para que los chicos la pasaran bien, o saber que si íbamos a un buen restaurante, los chicos se aburrían y lo pasaban mal", señala Sergio Kloberdanz, el dueño de Casimiro. S

e trata de un emprendimiento gastronómico orientado hacia el segmento ABC1, que basó su estrategia de negocio en el hecho de tener en cuenta a los más chicos de la casa. "Desde Adán y Eva para acá, las familias con hijos siempre van a existir. Son un recurso inagotable", 
señala el empresario, lejos de considerar a "esos locos bajitos" como un tema tabú, tal cual ocurre con la mayoría de los negocios gastronómicos. 

Los locales de Casimiro cuentan como diferencial, además de una moderna decoración y variada carta mediterránea, con una plaza de juegos temática, donde los más pequeños pueden divertirse y a la vez comer. 

El objetivo de Kloberdanz fue –claro está– buscar un equilibrio entre los padres que trataban de comer tranquilos y los hijos que querían pasarlo bien. 

A la vista de los resultados obtenidos por el empresario marplatense puede decirse que la estrategia dio resultado. Actualmente, la firma factura $ 10 millones al año y posee cuatro locales propios en Mar del Plata, Belgrano, Pilar y San Isidro, y uno franquiciado en Caballito. 

Del proyecto, cuya inversión inicial fue de u$s 300 mil, también participa Ignacio Zampa como socio.  "El negocio nació en noviembre de 2001, cuando la crisis económica se encontraba en su pico más alto. Sin embargo, y contra todos los pronósticos, Mar del Plata tuvo una buena temporada de verano. En esos meses pasaron casi 20 mil personas por Casimiro", recuerda Kloberdanz.

Atentos a la movida que se había generado en torno al proyecto comercial, Kloberdanz y su socio no perdieron tiempo. Apenas finalizó la temporada decidieron invertir los $ 100 mil que habían recaudado en la expansión de Casimiro. "Apostamos a que la crisis algún día iba a terminar, por lo que decidimos desarrollar la marca", asegura Sergio. 

El contacto con la consultora Franchising Advisors les permitió contar con el know how necesario para desarrollar el concepto a partir de franquicias mixtas. Es decir, Kloberdanz y Zampa mantendrían la mayoría accionaria y operatoria del negocio, al tiempo que inversores minoritarios se podrían sumar al proyecto. Con este modelo se gestaron los locales de Belgrano, Pilar y San Isidro. 

El plan de acción contemplaba la apertura de tres locales en cinco años. Pero la realidad fue otra: abrieron cuatro locales en apenas tres años. "Fue tan rápido el crecimiento que en alguna medida nos jugó en contra", asegura Kloberdanz. "Cuando abrimos el local en Pampa y Libertador, había gente que quedaba afuera. Fue una verdadera locura", puntualiza. 

Consultado acerca de la política de marketing empleada para captar a su clientela, Kloberdanz cuenta que nunca realizaron nada al respecto. "Contactamos a nuestros clientes a través del correo electrónico. Toda la comunicación la generábamos puertas hacia adentro", afirma el hombre de negocios.

EN EL INTERIOR. Otro de los planes que tiene pensado Kloberdanz durante 2008 es la apertura de locales en el interior del país. "En este caso utilizaremos el modelo de franquicia pura. Sabemos que el concepto funciona, que es rentable, con mucho potencial y, además, cuenta con una clientela cautiva", asegura el empresario. En este camino, Mendoza y Tucumán figuran como las primeras provincias que tiene en carpeta el empresario. El modelo de franquicia pura, cuyo valor ronda u$s 300 mil, les permitirá al binomio pensar en otro tipo de negocios como por ejemplo el merchandising. Una asignatura pendiente que Kloberdanz espera desarrollar durante los próximos meses.

Por Claudio Corsalini para Revista Fortuna

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